martes, 15 de julio de 2014

Carlos Caballero, presente en los megaproyectos

Como muy pocas industrias nacionales, Carlos Caballero SRL le ha puesto el sello “made in Bolivia” a los principales megaproyectos ejecutados y en ejecución en el país en diversos rubros, desplazando a compañías extranjeras y dejando en el pasado la idea de que las empresas bolivianas no están calificadas para diseñar, fabricar y montar grandes infraestructuras de acero.

La metalúrgica cruceña estuvo a cargo de la construcción y el montaje de colosales infraestructuras, como el domo para la minera San Cristóbal que es la más grande de Sudamérica, de las plantas y esferas de almacenamiento de GLP para las separadoras de líquidos de Río Grande y Gran Chaco, el horno para la siderúrgica Ausmelt en Vinto; hoy tiene en sus manos el ensamblaje de los turbogeneradores de la central eléctrica de Bulo Bulo, entre algunas obras.

“Tenemos la suerte de trabajar con un material que está en todos lados, que es el acero; está en todas las industrias y todos lo demandan ya sea como recipientes a presión, ya sea como equipos o estructura metálica, como equipo rodante, el caso de vagones ferroviarios y otros”, señala Diego Caballero, gerente general de la industria metalúrgica Carlos Caballero (CC), que se precia además de haber fabricado las primeras cisternas bolivianas para el transporte de gas licuado de petróleo (GLP), equipos que antes se los importaba desde Argentina y Brasil.

Considera que como empresa, líder hoy en la industria metalúrgica nacional, no se perdonarían no participar de estos proyectos, “no poder decir: nosotros hicimos o ayudamos en ese proyecto o en aquel otro, son obras que están cambiando la realidad boliviana y sería desperdiciar una gran oportunidad histórica no estar en ellos”.

CC -asentada en la ciudad de Santa Cruz desde 1999- el mes pasado cumplió 15 años de existencia. En esta década y media ejecutó más de 2.500 obras en el país, para el rubro cementero, petrolero, aceitero, minero, ferroviario, agroindustrial y la industria en general.

Su producción supera las 8.000 toneladas de acero por año y 1.300 pulgadas/día de soldadura en la línea de prefabricados de piping (de tubería).

Tiene más de 45 mil metros cuadrados de infraestructura instalada especializada para desarrollar sus actividades.

Cuenta con más de 15 certificaciones internacionales de calidad, entre ellas de la Sociedad Americana de Ingenieros Mecánicos (ASME, por sus siglas en inglés) y del Instituto Americano del Petróleo (API), que le permiten competir a nivel nacional e internacional en la oferta de recipientes a presión y estructuras metálicas prefabricadas, entre algunos de sus productos.

El 85 por ciento de sus proveedores son nacionales, a quienes CC atribuye gran parte del éxito de su gestión y su crecimiento.

La empresa familiar vinculada a la metalúrgica, fundada por Carlos Caballero, nació enfocada a brindar servicios al área agrícola, fabricando chatas y partes de equipos industriales sobre todo para las azucareras, pero desde que se adjudicó el montaje del puente Abopó sobre el río Grande no dejó de crecer.

De manera que junto con el despegue de la industria petrolera, energética y minera en el país, cuyas infraestructuras diseñó, fabricó y montó, diversificó sus servicios logrando posicionarse como líder en soluciones integrales en acero para diversas industrias.

“Además de ser trampolines económicos, estos proyectos nos permitieron desarrollar tecnología, abrir nuevas líneas de producción, sumar certificaciones y comprar equipos importantes para desarrollar ciertas áreas que hoy hacen a la cartera que ofrecemos en el mercado", explicó Diego Caballero, primogénito del fundador de CC, al destacar que no es una empresa improvisada en el oficio y que prácticamente llevan la metalurgía en la sangre.

Por el año 1937 Torcuato Caballero inició sus labores de reparaciones atendiendo a la industria azucarera y con la ayuda de sus hijos Carlos y José creó una empresa en Tucumán. En su visión de futuro, en 1990, Carlos Caballero expandió los límites de ventas hasta Santa Cruz de la Sierra, llevando a cabo diferentes proyectos de gran envergadura para la industria boliviana, pero siempre manteniendo su sede en Argentina.

Carlos Caballero, hoy, espera adjudicarse dentro del proyecto del ferrocarril Bulo Bulo la construcción de los puentes sobre los ríos y de los vagones que transportarán la urea, además de participar en todas las licitaciones futuras de nuevos proyectos.

Actualmente exportan a Argentina y Perú -donde tienen una oficina-, y se han propuesto un plan “muy agresivo” para ingresar y posesionarse en dos nuevos mercados externos hasta fin de año: Paraguay y Chile.

"Para nosotros era importante romper el paradigma de que lo boliviano no es de buena calidad y lo logramos”, destaca el propietario de la empresa cruceña que lleva su nombre.

Historia

• En 1937, llegó a Tucumán, Argentina, Torcuato Caballero donde empezó a reparar la maquinaria de la industria azucarera y con la ayuda de sus hijos Carlos y José creó una empresa.

• En 1990, Carlos Caballero decide radicar en Santa Cruz y atender los requerimientos de la agroindustria azucarera.

• En 1999 funda su propia empresa Carlos Caballero Srl y empieza a atender los requerimientos de sus cada vez más diversos clientes, ampliando y diversificando para ello sus actividades.

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